viernes, 6 de marzo de 2015

CRIOPRESERVACIÓN Y EL PASO DEL TIEMPO





En cada laboratorio de cada centro de fertilidad de la ciudad de buenos aires se realizan por año, aproximadamente, cuatroscientas inseminaciones, ochocientos espermogramas y más de mil procedimientos de alta complejidad.

Trescientos de estos procedimientos de alta complejidad (fertilizaciones in vitro con o sin óvulos donados) pasan a criopreservarse.

La criopreservación es el proceso en el cual células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas, generalmente entre -80 ºC y -196 ºC (el punto de ebullición del nitrógeno líquido) para disminuir las funciones vitales de una célula o un organismo y poderlo mantener en condiciones de vida suspendida por mucho tiempo. A esas temperaturas, cualquier actividad biológica, incluidas las reacciones bioquímicas que producirían la muerte de una célula, quedan efectivamente detenidas. 


La criopreservación de óvulos o embriones se realiza a veces por sugerencia del médico y otras veces por decisión de los pacientes. Se congela el material genético que no fue utilizado y se guarda, en algunos casos, para una segunda oportunidad.

En la actualidad la política de los institutos de fertilidad consiste en no impulsar a las pacientes a criopreservar más de lo necesario óvulos o embriones, teniendo en cuenta cada caso en particular. Y aquí se abre un abanico de diversas cuestiones morales, religiosas, económicas, legales, vinculares y afectivas a la hora de tomar esa decisión, que generalmente no es pensada a priori del procedimiento.

Hace tiempo que para evitar embarazos de alto riesgo (embarazos múltiples) y a partir de la legislación de la Ley de Reproducción Medicamente Asistida (Ley 26.862) las obras sociales y pre pagas de la Argentina autorizan a sus pacientes a que se les transfiera al útero máximo dos embriones en cada tratamiento realizado de fecundación in vitro.

De esta manera se limitó la cantidad de embriones a transferir y creció el número de embriones criopreservados.
Así es como los laboratorios de los centros de fertilidad comienzan a preocuparse, por miedo a convertirse en aquello que no son: bancos de óvulos y embriones congelados.

Los números empiezan a hacernos más preguntas cuando comparamos cuantos pacientes decidieron criopreservar su material genético y cuantos pacientes fueron a buscar su material genético criopreservado después de uno, dos o más de diez años.
El número de criopreservación crece y el número de desvitrificación (proceso por el cual se descongela el óvulo o embrión) disminuye.

Pareciera que tod@s están muy ansiosos por "tener" y que no les falte al momento de decidir "tener" un hijo, pero luego no saben muy bien qué hacer con aquello que allí permanece.

   Qué sentido le otorga cada pareja a ese material genético?
  Y qué sentido le otorga esa misma pareja en el presente? Digo, una vez pasado el tiempo, quizás habiendo tenido hijos, o habiendo enviudado, o luego de haberse separado de aquella pareja con quién en el pasado había decidido criopreservar.
   De quién es ese material genético? Del paciente que pone su firma o del centro que se compromete a cuidarlos?
El consentimiento informado que cada paciente debe firmar en el momento que decide realizar este procedimiento, dice que ese material genético es del paciente. No es del médico, ni del centro de fertilidad. Pero lo cierto es que en algunos casos han pasado más de diez años y los centros se sienten más interesados por aquellas gametas que quienes parecían comprometidos pero nunca han vuelto a hacer algún movimiento con ellas.
   
   Es el médico el responsable de que ese material quede allí a la espera?

Hace algunos años que los centros le han otorgado un valor económico a los óvulos y embriones criopreservados para poder seguir manteniendo el material en el laboratorio.

   Cuál es el valor simbólico que tiene para la paciente que los mantiene?
   Cuáles son las fantasías que se esconden al pensar en donarlos a otr@s?
   Cuáles son los miedos si se decide "descartarlos" (tirarlos)?
El artículo 19 del nuevo código civil establece que "la existencia de la persona humana comienza con la concepción". Definir el inicio de la vida es controvertido. Pero esta postura muestra un retroceso frente a los nuevos logros legislativos: las leyes 26.618 de Matrimonio Igualitario, 26.743 de identidad de género y la ley 26.862 de cobertura médica de técnicas de reproducción humana asistida.
Esto es, ¿si el embrión es una persona (para el código civil), entonces cómo es que la ley de reproducción humana apruebe la criopreservación?

El desorden legal y contradictorio los lleva a la imposibilidad de poder decidir con libertad.

Lic. Laura Wang
Psicóloga y Psicoanalista

Especialista en Medicina Reproductiva

domingo, 22 de febrero de 2015

CONGRESO SAMER 2014

En Noviembre del 2014, la Sociedad Medicina Reproductiva, SAMER, organizó un congreso internacional junto con IFFS (International Federation of fertility Societies).




Fui convocada por la Lic Silvia Jadur para incluirme al equipo que conforma junto con Lic. Constanza Duhalde, Lic. Viviana Wainstein y la Lic. Ruth Willner.
La temática ha desarrollar fue la Donación de Gametas.
En mi exposición intenté expresar el lugar que ocupan las mujeres que deciden donar óvulos en la argentina y ciertos rasgos de su subjetividad, a través del recorte de algunas entrevistas.

Acá parte de mi exposición durante aquella mañana en el curso de Psicología. 

"Si bien podemos encontrar similitudes en los motivos por los que cada mujer decide donar sus óvulos, cada una de ellas tiene su propia historia, sus fantasías y sus deseos.
En una primera instancia, las distintas motivaciones podemos categorizarlas en altruistas o económicas, pero si escuchamos a cada una de ellas escucharemos por qué ahora; por qué en ese centro médico o con ese profesional; por qué volver a hacerlo repitiendo la experiencia; cuáles son las exigencias y los ideales culturales de la comunidad que las llevaron hasta allí; qué valor le otorgan a lo femenino; cuáles son sus necesidades; qué relación tienen con su propio cuerpo. En cada relato aparece una historia individual y singular, como cada una de ellas.
Lo importante es no perder de vista la complejidad entre la trascendencia de este acto (el nacimiento de un niño nacido por donacion de gametas) como último fin, y el lugar invisible en el que estas mujeres quedan: silenciadas como sujetos."

Lic. Laura Wang
Psicóloga y Psicoanalista
especialista en Medicina Reproductiva.

Donantes y Receptoras: MUJERES

Hace algunos años que trabajo en el campo de la medicina reproductiva y he venido escuchando a estas MUJERES.

Por qué una mujer aún quiere ser madre si no puede hacerlo con sus propios óvulos? Qué la lleva a someterse a un tratamiento de ovodonación?
Por qué una mujer decide acercarse a donar sus óvulos? Cómo es que acepta someterse a una tratamiento de fertilidad para hacerlo?

Estas y otras preguntas con frecuencia escucho en estas MUJERES, donantes y receptoras. Ambas se preguntan lo mismo. Cada una desde su historia, su búsqueda, su subjetividad. 

Es interesante escuchar cómo en el campo médico a través del vocabulario se las intenta diferenciar y hasta separar. Desde el día y el lugar en el que son citadas (salas de espera, consultorios) hasta el médico que trata a cada una (pocas veces son el mismo ginecólog@). 

Sin embargo tienen algo en común que las une, son MUJERES, y para ambas la maternidad es un valor, o una experiencia que desean transitar para darle algún otro sentido a su vida. Para todas estas MUJERES, la maternidad se construye, no tiene dueño (en el sentido de la apropiación del otro, poniendo al hijo en el lugar de objeto). Para todas ellas, donar o recibir, más allá de las necesidades particulares de cada una, es un acto de amor.

Lic. Laura Wang
Psicóloga y psicoanalista, especialista en Medicina Reproductiva.



miércoles, 18 de febrero de 2015

La Importancia de sentirnos contenidos





LA  CONSULTA PSICOLÓGICA 

COMO PARTE DEL 
TRATAMIENTO DE FERTILIDAD.

La asistencia psicológica tiene como objetivos principales:

  • Acompañar a los pacientes en la construcción del proyecto de tener un hijo.
  • Lograr una mejor adaptación psicológica a la intervención médica.
  • Ayudar y asesorar en la toma de decisiones.
  • Otorgar sostén y contención estable que permita la elaboración de las distintas emociones que pudiesen aparecer durante el tratamiento.
  • Generar un espacio de diálogo en la pareja.
  • Otorgar un espacio terapéutico en donde poder metabolizar las implicancias psíquicas de la renuncia genética en los tratamientos con semen de donante y en ovodonación.
  • Generar un espacio de escucha que posibilite superar momentos difíciles como los diagnósticos severos, abortos espontáneos o el fracaso de cualquier técnica de reproducción asistida.

El mejor camino es aquel en el que nos sentimos acompañados.


Desear tener un hijo y encontrarse con dificultades implica afrontar crisis que requieren un contexto para ser transitadas y elaboradas.
Son muchos los sentimientos que atraviesan pacientes y parejas a la hora de afrontar esta realidad.
Ansiedad, frustración, tristeza, angustia, miedo, esperanza, son solo algunas de las emociones que aparecerían como parte de este proceso.
Por eso es importante no estar solos, contar con un espacio por fuera de la consulta médica, que permita expresar y elaborar todo lo que les pasa, los moviliza, los afecta.
Buscar apoyo psicológico y emocional en una consulta psicológica es uno de los primeros pasos para vivencia mejor este camino.
Así no solo se estará avanzando hacia la posibilidad de mejorar la calidad y los resultados en el tratamiento médico, sino también a una mejor manera de transitarlo, como personas.


Lic. Laura Wang

REGISTRO UNICO NACIONAL DE GAMETAS

En nuestro país nacen por año entre mil y dos mil niños gracias a la donación de gametas. La falta de legislación sobre el tema, está impidiendo a los niños, de así desearlo, tener acceso a la información.

Es importante que tengan acceso a la información que ellos consideren pertinente para la construcción de su propia identidad.

El conocimiento del origen biológico de la persona es de suma relevancia
dentro de los aspectos de la identidad personal. El dato biológico se integra con connotaciones adquiridas por éste como un ser social. 

Esto surge cuando hacemos foco en los niños que nacen gracias a las técnicas de ovodonación. Pero considero de igual importancia pensar en la creación de un registro único nacional de donantes de gametas para que las mujeres que se acercan a los distintos centros de fertilidad de todo el país a donar sus óvulos tengan un lugar físico y simbólico que legitime su acción de donar. 

Lic. Laura Wang
Psicóloga y psicoanalista, 
especialista en Medicina Reproductiva.